sábado, 2 de enero de 2010

Mística

Escuchar la música desnuda,
la mente en blanco,
-el pensamiento es un helado
derretido en el asfalto.
Aspirar a ese contacto último
tras haber recorrido la última vía
que hubo de provocar el orgasmo de la Santa.

la aritmética más pura y delirante
puso un letrero en mi corazón,
y ya sólo busca su propio cesar
de latir dentro de mí,
para ser ritmo, constructo,
espina dorsal de una canción.

sábado, 21 de noviembre de 2009

El amor es (metadefinitio amoris)

El amor es.

EL amor no tiene
atributo.

El amor
es la síntesis
de la vida.

El amor no tiene un color
determinado.
El amor ni huele
ni sabe a nada en concreto.

El amor
es vida,
y por lo tanto
es cauce,
desembocadura
en un mar
cernudiano.

El amor es crucifixión voluntaria,
masoquismo estético.

El amor es la flor,
pero también es el fruto.

El amor es la condición humana,
El amor es síntesis de una larga vida.

El amor no tiene atributo.
El amor es.

sábado, 17 de octubre de 2009

El ocaso

El lima, el amarillo;
el re mayor sostenido,
o el sí, el sí, quizás,
mejor, más acertado por tu
sonrisa o por tu forma de comer
o de guiñar un ojo.

***

La luz de la buhardilla
expira por nosotros,
por nadie,
el incendio de un cielo,
un cielo helénico, que oscila;
zozobran ya sus llamas por nosotros,
por nadie.
Suspendidos
ante el rubor
de
los semáforos, flagrantes.
Este es el momento en que te beso.

Y otra vez
nos suspendemos.
El calor destila
sus ecuaciones
sobre mí y sobre ti.
Este es el momento en que te desnudo.

Un cielo helenístico
Un cielo bajoimperial
arrasado en Normandía;
que ahora se consume.
Su gloria,
vaticino, será intacta,
como la noche en un sudario
(la noche ciega, amor, la noche
tuerta, cariño, la noche, mi vida,
sin ojos, sin alma).
Como si la Venus de Milo -hallada
al rededor del año 100 a.C.- fueses,
te penetro.

***

Arde, arde una tienda de instrumentos
en mi mente, y con ella
el dependiente. Sus alaridos
de horror son ignorados allá afuera.
Y entonces -cuando
todas las llamas del mundo y de mi pensamiento
se consumen- llega el momento en que te miro,
y pido perdón.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Este no es un poema de amor...

Este no es un poema de amor.
Este no es un poema del tiempo.
Tampoco un poema del sufrimiento.
Ni de la evocación de la muerte o de la nada redentora.
Tampoco hay palpable vitalismo alguno.
No es un poema existencial, ni experiencial, ni intelectual,
ni culturalista; ni mucho menos popular o social.
Este no es un poema épico.
No sigue patrones clásicos ni vanguardistas.
No es un poema de la exaltación de la amistad
ni, por supuesto, de la enemistad.
No encontrará atisbo alguno de filosofía.
No es un poema ni heroico, ni elegíaco ni bucólico (genus commune)
No es un poema erótico.
No es un poema biográfico.
Este no es un epigrama, ni una oda, ni tampoco un himno.
Entre estas palabras no hallará falacia alguna:
he procurado no caer en la superchería del poeta.
Aquí no hay yo, tampoco impresionismo ni conceptualsimo
-sí, tanto me cansé de mí mismo, del mundo,
de lo que llaman superior.
En fin, este no es un poema de nada.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Bocadillo de moscas

Con
avidez
devoro
este
bocata
de
moscas
muertas

tiene
un
ligero
deje
a
noche
sin
estrellas

(siempre
es
pretencioso
pensar
que
lo
que
escribo
es
un
poema)

viernes, 14 de agosto de 2009

De como escribo

La inspiración sucede en un estado de inconsciencia en el que un divino fulgor logra filtrarse entre las ramas de los árboles del bosque frío de la mente. Así, si se ha colado éste y si, ávido, soy capaz de atraparlo -pues a veces se desvanece- entonces desdoblo su luz de blanca espuma y la encierro en el papel. Mas dicho fulgor deviene por sí solo, jamás uncido a una trozo de realidad. Toda relación, ya consicientemente, viene después.

jueves, 13 de agosto de 2009

Fue en la costa

Fue en la costa.
La brisa marina azotaba tu pelo.
Recogiste una concha.
-Representa mi sexo -dijiste riendo.
-No sólo eso -aduje muy serio-.
Tú misma eras concha, hasta ayer.

Fue en la arena junto al mar
o niñito de camisa azul.
Con sus manitas frías te había arrastrado
a ti misma hasta tus pies.