martes, 21 de octubre de 2008
Sin título
Palabras que sudan. Palabras con jaqueca crónica. Palabras atentas, desconcertadas. Palabras que sudan. Todas manan de mi boca y pertenecen a un idioma el cual desconozco. Pero afirmo que en las palabras, al igual que en los hombres, no importa su origen ni su significado, el "quiere decir" o "no quiere decir" no trasciende en la devoción del papirógrafo ni en el apócrifo mundo de la infinita creación. No hay circunspección: se desborda el Atlántico y un grandioso cielo, previamente no observado, se abre. Las paredes del mundo se pelan como un banano y en el cénit contemplo al fin el caos de todas las preguntas sin respuesta. Actos inexplicables en un mundo abosultamente inexplicable. Tan fatídicas respuestas hallamos: el barón sí, la hembra no y el infante tampoco; Dios siempre sí, el hombre nunca nunca siempre nunca nunca más, JAMÁS; vivir es un pecado... Pero qué más da si esta noche hay fútbol.
Etiquetas:
emanación,
inexplicable,
palabras
sábado, 18 de octubre de 2008
Al borde de un acantilado
Al borde de un acantilado
el aire está más cargado
el viento se vuelve violento
cual amigo fiel que te advierte
de no cometer un disparate.
Al borde estoy.
Border line en el border line
o filo de la vida.
Un paso resta de la muerte,
un paso y ¡zás!,
sólo resta el silencio
sólo resta el perdón.
Al borde de un acantilado.
El aire, más cargado,
El viento, inútil.
Nada podrá impedir mi caída,
ni el salazón póstumo
de mi carne en un crepúsculo.
Al borde de la precipitación,
del vacío, no hay nada salvo
el remordimiento, la culpabilidad
de toda una vida.
¿Saben? Quizás al borde del suicidio
sólo resta la proposición de suicidio;
das un paso atrás y, ¡zas!,
sólo resta el silencio,
sólo resta el perdón.
el aire está más cargado
el viento se vuelve violento
cual amigo fiel que te advierte
de no cometer un disparate.
Al borde estoy.
Border line en el border line
o filo de la vida.
Un paso resta de la muerte,
un paso y ¡zás!,
sólo resta el silencio
sólo resta el perdón.
Al borde de un acantilado.
El aire, más cargado,
El viento, inútil.
Nada podrá impedir mi caída,
ni el salazón póstumo
de mi carne en un crepúsculo.
Al borde de la precipitación,
del vacío, no hay nada salvo
el remordimiento, la culpabilidad
de toda una vida.
¿Saben? Quizás al borde del suicidio
sólo resta la proposición de suicidio;
das un paso atrás y, ¡zas!,
sólo resta el silencio,
sólo resta el perdón.
*********Descripición fotográfica***********
Salvo por la oscura mancha
que nos impide ver, la imagen
vemos. Resulta aparente
una extensión prolongada:
quizás la vida,
o negra manta
que oculta la verdad.
Es cotidiano sentir
aunque mucho más aún lo es no sentir nada
en absoluto,
y esto lo sé yo bien,
lo sabe bien
el muerto
enhiesto.
que nos impide ver, la imagen
vemos. Resulta aparente
una extensión prolongada:
quizás la vida,
o negra manta
que oculta la verdad.
Es cotidiano sentir
aunque mucho más aún lo es no sentir nada
en absoluto,
y esto lo sé yo bien,
lo sabe bien
el muerto
enhiesto.
jueves, 2 de octubre de 2008
Nieve
Soy nieve
es nieve lo que toco
la calavera de nieve
entre una nieve espesa.
Soy de nieve
y me precipito en
nieve
y la nieve
se precipita
y la precipitación
es del color de la nieve.
Nieve.
En ella se postra
la calavera de un pasado;
se derrite mi calavera
aunciando lo presente.
es nieve lo que toco
la calavera de nieve
entre una nieve espesa.
Soy de nieve
y me precipito en
nieve
y la nieve
se precipita
y la precipitación
es del color de la nieve.
Nieve.
En ella se postra
la calavera de un pasado;
se derrite mi calavera
aunciando lo presente.
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