Solos.
Nuestros primeros pasos
asisten al diluvio,
que ha de caer sobre
las cosas secas del mundo.
Todas las melodías
paulatinamente se deshojan,
los perfumes del alma,
las fuentes,
las fábulas...
Todo aquello en lo que un día creímos.
Poco a poco
nuestros sueños van dibujando
sombras, huecos. Sombras y huecos
que son la premisa del nuevo diluvio
que ha de caer sobre
las cosas húmedas del mundo.
Ya de día,
con afán hacemos el surco en la pared
donde el recuerdo inerte
de nuestra vida transcurrida
-lo más parecido a la muerte-
se ha de guarecer.
Ya en el crepúsculo
Que nos anuncia la verdadera noche
alguien dispara al niño
que lamía los estigmas de las manos.
Entonces solo resta
que los cristales del cielo se deshojen
y de nuevo el diluvio caiga,
caiga anegando las calles.
Aquí, el baile morboso
termina y las cuchillas,
antes sedientas de sangre,
calman al fin su sed.
Solos.
miércoles, 15 de abril de 2009
martes, 7 de abril de 2009
Haikus
El verde sauce
inclinando sus ramas
pintaba el lago
Todos los cuerpos
bajo la noche helada,
lloran en paz.
Cae la escarcha
sobre el cuerpo del lobo,
en la penumbra
Estela efímera
soy de un barco sin nombre
ni rumbo fijo.
inclinando sus ramas
pintaba el lago
Todos los cuerpos
bajo la noche helada,
lloran en paz.
Cae la escarcha
sobre el cuerpo del lobo,
en la penumbra
Estela efímera
soy de un barco sin nombre
ni rumbo fijo.
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