jueves, 31 de julio de 2008

No miramos

No miramos.
El desorden de hoy
es debido a que no miramos nada.
Ver, sí, a través de ojos vidriosos
mórbidas maravillas en esferas de cristal,
olvidando por completo lo real.
Pero, insisto, no miramos nada
ni siquiera a nosotros mismos.
Y el tiempo pasa
aplastándonos los vientres,
arrugándonos la frente;
el tiempo es siempre ante ti
la misma ominosa ola
que se hace crecer sobre sí misma;
una sombra
sobre tu efigie mortal.
Pero tampoco esto miramos.

lunes, 21 de julio de 2008

Notas

I. La muerte es una esquela clavada en la sucia pared de una habitación a oscuras.
Hay quien la siente una vez y hay quien percibe asiduamente, en su ausencia, su permanencia más pletórica.
II. Mantenla, manten tu mirada perdida en el fondo del lago, pero no avistes a los peces que duermen en él.
III. Comienzas a sentirlo, el dolor de color rosa, el dolor de color de rosa, el dolor inmerso en una rosa; rosa rosa que adolece, principia a trizarte sin piedad.
IV. Y al final, en el ocaso, en la más lúcida zozobra, tiene lugar la innata regresión al abismo del yo: te encoges, devorando tus muslos, y comienzas a soñar.