miércoles, 15 de abril de 2009

Solos

Solos.

Nuestros primeros pasos
asisten al diluvio,
que ha de caer sobre
las cosas secas del mundo.

Todas las melodías
paulatinamente se deshojan,
los perfumes del alma,
las fuentes,
las fábulas...
Todo aquello en lo que un día creímos.

Poco a poco
nuestros sueños van dibujando
sombras, huecos. Sombras y huecos
que son la premisa del nuevo diluvio
que ha de caer sobre
las cosas húmedas del mundo.

Ya de día,
con afán hacemos el surco en la pared
donde el recuerdo inerte
de nuestra vida transcurrida
-lo más parecido a la muerte-
se ha de guarecer.
Ya en el crepúsculo
Que nos anuncia la verdadera noche
alguien dispara al niño
que lamía los estigmas de las manos.

Entonces solo resta
que los cristales del cielo se deshojen
y de nuevo el diluvio caiga,
caiga anegando las calles.
Aquí, el baile morboso
termina y las cuchillas,
antes sedientas de sangre,
calman al fin su sed.

Solos.

1 comentario:

Lady Wombat dijo...

solos, como soñamos, como morimos... siempre solos. Que extraño es sentir que alguien más siente lo que siento.