martes, 21 de octubre de 2008

Sin título

Palabras que sudan. Palabras con jaqueca crónica. Palabras atentas, desconcertadas. Palabras que sudan. Todas manan de mi boca y pertenecen a un idioma el cual desconozco. Pero afirmo que en las palabras, al igual que en los hombres, no importa su origen ni su significado, el "quiere decir" o "no quiere decir" no trasciende en la devoción del papirógrafo ni en el apócrifo mundo de la infinita creación. No hay circunspección: se desborda el Atlántico y un grandioso cielo, previamente no observado, se abre. Las paredes del mundo se pelan como un banano y en el cénit contemplo al fin el caos de todas las preguntas sin respuesta. Actos inexplicables en un mundo abosultamente inexplicable. Tan fatídicas respuestas hallamos: el barón sí, la hembra no y el infante tampoco; Dios siempre sí, el hombre nunca nunca siempre nunca nunca más, JAMÁS; vivir es un pecado... Pero qué más da si esta noche hay fútbol.

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