Deseo ahogarme en el océano.
Expandir mi alma
en la profundidad de la que vengo.
No por el hecho de morir,
pues no deseo morir,
sino por abandonarme, sumido
en la soledad y el silencio
de un piélago, hermético
y cansado;
cansado de vivir estoy
y de no encontrarme a mí mismo.
De no sentir ni el frío
ni el calor.
De no percibir la hermosura
que reside en las cosas vivas
y en las cosas muertas de este mundo.
Deseo, más que nada,
adjuntarme, como instantáneas
a un mail de despedida,
adjuntar mi alma
de forma expansiva
a la profundidad sin fondo,
a las raízes del por qué
y del sin acabar de comprender.
a Lautréamont
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