No miramos.
El desorden de hoy
es debido a que no miramos nada.
Ver, sí, a través de ojos vidriosos
mórbidas maravillas en esferas de cristal,
olvidando por completo lo real.
Pero, insisto, no miramos nada
ni siquiera a nosotros mismos.
Y el tiempo pasa
aplastándonos los vientres,
arrugándonos la frente;
el tiempo es siempre ante ti
la misma ominosa ola
que se hace crecer sobre sí misma;
una sombra
sobre tu efigie mortal.
Pero tampoco esto miramos.
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1 comentario:
No miramos y encima cuando lo hacemos, nos dan ganas de darnos de ostias. Pura maravilla.
:D
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